domingo, agosto 14, 2005

Quinto paseo : El principito de A. de Saint-Exupéry (1943); Madrid,Alianza; 1974
Capítulo XXI .( Página 80-88)

El pots sobre El principito que he leído en el blog de elbucaro , me ha llevado a releer el capítulo XXI del mismo libro . Es el diálogo entre el zorro y el principito . Es un capítulo en el que hablan sobre el valor de la amistad y en lo especial que resulta para cualquier ser este sentimiento , independientemente de que quien lo sienta sea humano o no . Este diálogo me ha traído muchos recuerdos en un día especialmente triste para mí , pues hoy hace dos años que murió mi mejor amigo : mi perro .
El diálogo me resulta muy apropiado para explicar mi amistad con mi perro , por ello me limito a reproducir una parte del diálogo que me resulta esencial :

" [...] -dijo el principito -¿qué significa domesticar ?
-Es una cosa demasiado olvidada - dijo el zorro - significa "crear lazos "
[...]
-dijo el zorro - para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos . Y no te necesito . Y tú tampoco me necesitas . No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros . Pero , si me domesticas , tendremos necesidad el uno del otro . Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo ...
[...] -dijo el zorro- si vienes, por ejemplo , a las cuatro de la tarde , comenzaré a ser feliz desde las tres . Cuanto más avance la hora , más feliz me sentiré .[...] He aquí mi secreto : no se ve bien sino con el corazón .Lo esencial es invisible a los ojos ."


Sirva este breve paseo como homenaje a un buen amigo que ya no está y que siempre llevaré en mi corazón .

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3 Comments:

Blogger Pitijopo said...

Creo que es muy acertado ese párrafo para homenajear tu amistad con aquel amigo tuyo. Siguiendo hablando del principito, sabes una cosa que me gustaba mucho? Su planeta, esa posibilidad que tenía de ver hasta 43 puestas de sol en un día, sólo moviendo la silla. Yo sólo he conseguido ver dos: la primera la veo sentado en la arena de la playa, entonces me levanto súbitamente y me da tiempo a verlo ocultarse de nuevo. Eso sí, hay que ser muy rápido ;P

domingo, 14 agosto, 2005  
Blogger Meritxell said...

Gatito y su mejor amigo un perro: qué atípica unión, y no por eso menos creíble. Cuántas veces no se darán en la vida real uniones impensables desde todos los puntos de vista y ahí están, puede más la amistad que la lógica. Si llegas a querer tanto a un perro que lo consideres tu amigo para la eternidad significa que las combinaciones son infinitas y por qué no dar rienda suelta al dolor cuando nos falta ese amigo,independientemente de si tiene la capacidad de hablar o no: el cariño existe, los sentimientos mandan entonces.
Esa clase de gente que no comprende que llegues a llorar, a sentirte verdaderamente triste, como si se te hubiera ido un miembro más de la familia y que se extraña de esa situación me parecen auténticos tarugos (de madera ,madera...)
Yo pertenezco al grupo de los sentimentales:por la muerte de un pececito rojo de mis niñas, no veas, qué triste me sentí...
Por eso, ya te digo, y en ese caso no había la comunicación que tú podías tener con tu perro, que era infinitamente mayor. No es comparable.

Un besito a ese perro que hace dos años que está en tu recuerdo.

lunes, 15 agosto, 2005  
Blogger Santino said...

En verdad es un libro curioso "El principito". Todos los grandes críticos y teóricos de la literatura reconocen que no puede escribirse un libro sólo con grandes momentos, porque llegaría a cansar y a hastiar al lector. Cualquier libro se estructura en torno a la tensión que se produce entre momentos climáticos y momentos anticlimáticos, que sirven precisamente para que nos podamos relajar y descansar de los grandes momentos. Sin embargo, "El principito" es un libro hecho únicamente a base de grandiosos momentos, en los que está calculada hasta la más pequeña palabra, y sin embargo, es imposible que nadie que lo lea se pueda sentir cansado.
Uno de mis momentos favoritos has elegido. Y uno de los referentes universales en cuanto al tema de la amistad.
Un saludo.

jueves, 15 septiembre, 2005  

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